Cuarta Sesión
Martes 13 de Febrero de 2024.
Clase de Investigación Social, Universidad de La Sabana.
Cuarta sesión: El estudio de los pueblos, mis insistentes cuestionamientos y un pueblo azúl fluorescente.
Los lunes parecían estar convirtiéndose en mi día favorito de la semana, aquel doce de febrero acababa de perseguir toda la mañana a un amigo de mi iglesia con la intención de registrar su vida para una foto-etnografía de los estudiantes de medicina de La Sabana (Un trabajo que estamos realizando para la clase de Cultura Audiovisual).Tras un incidente con la tarjeta SD de la cámara, me quedé el resto de la tarde con el chico con el que salgo, le dí su regalo de cumpleaños y hablamos acerca de nuestros sueños, metas y deseos a futuro. El brillo en sus ojos me encantaba, y estoy segura de que contarle cómo veo materializada mi carrera me iluminó de igual forma el rostro, pero mi parte favorita fue ver su sonrisa al coincidir en tantas cosas e imaginar un futuro juntos. Aquella tarde, de forma no planeada, se había convertido en otra cita, y mi corazón estaba rebosando de alegría para el día siguiente.
Decidí levantarme temprano la mañana de la clase, estaba emocionada, pero el cansancio me jugó en contra y aplacé media hora la alarma. Pedí un Didi para llegar temprano, pues contaba tan solo con veinte minutos, y en caminar y tomar el bus, solía gastarme una media hora. Una vez en el vehículo, el conductor supo que iba tarde a clase, así que decidió tomar una ruta diferente que, por desgracia, tenía más trancón que la ruta normal. Le mandé mi ubicación a Maria Lorena pues, siendo sincera, hubo un momento en el que no supe dónde me encontraba y dudé del conductor “señor, no me secuestre” pensé en broma para mí misma. Finalmente, llegué a la clase (corriendo) a las 7:20 a. m. mientras leían la bitácora de un compañero. Poco alcancé a leerla, pero al profesor le llamó la atención una frase que Mateo (el autor de la bitácora) utilizó para referirse al aprendizaje según Frank Shamrock; “recorrer el camino pavimentado”, de modo que, al terminar la lectura, nos pidió que buscáramos Google Académico y leyeramos el epígrafe bajo la barra del buscador. “A hombros de gigantes”, decía allí. Hablamos entonces, a partir de esa frase, acerca de lo importante que resulta sostenerse en aquellos que han tenido mayor experiencia en lo que queremos aprender, pues, de este modo, podremos aprender de ellos y ser formados.
Una vez terminada la introducción con la bitácora, pasó al frente el primer grupo de exposición (compuesto por Juanita Alvarado, Mateo Montaño y Sofía Piñeros) para contarnos acerca del concepto de la etnografía. Partieron de la etimología de la palabra; “etnos” viene de pueblo y “graphos” de descripción, de modo que la etnografía corresponde a la descripción de un pueblo, al estudio sistemático de grupos sociales. Se basa en la observación tanto distante como participante de prácticas culturales y sociales, se encarga de registrar lo observado e interpretarlo para convertirlo en fuente de datos, siendo así el ejemplo perfecto de un análisis cualitativo (que, por lo que veo entonces, puede fácilmente convertirse luego en un análisis cuantitativo). Nos comentaron que la etnografía fue muy utilizada para analizar a culturas aborígenes en el siglo pasado, y que permitía obtener la información directamente de la fuente, es decir, los miembros de la comunidad estudiada.
A continuación, mis compañeros nos explicaron las metodologías utilizadas en una etnografía; la investigación cualitativa, por un lado, es usada para describir e interpretar los sucesos; la observación participante, por el otro, se basa en la inmersión del investigador a fin de obtener información íntima. En ésta última, el trabajo de campo (método de observación y recolección de datos que solo se puede realizar en espacios no controlados) es fundamental para nutrir la etnografía y se sostiene en un diario de campo en el que se registra la respuesta a las preguntas “¿Quién?, ¿qué?, ¿por qué?, ¿dónde?, ¿cuándo? y ¿cómo?” de la investigación realizada. Ahora bien, nuestros compañeros nos explicaron que al momento de realizar una etnografía es importante tener cuidado de no caer en el “etnocentrismo”, una visión sesgada por la cual se empieza pensar que la cultura estudiada es la única válida, dejando de lado otras culturas.
Mis compañeros establecieron una semejanza entre este error (el etnocentrista) y el cometido en la Alemania Nazi y el gobierno de Mussolinni en Italia. Entiendo la semejanza en la medida en que, suponiendo que estos grupos sociales se investigaban a sí mismos y concluían, a partir de esta investigación, que eran superiores, se trataría definitivamente de etnocentrismo; sin embargo, no sé si yo realizaría esta comparación. Por lo que he conocido y leído, éstos grupos sociales (nazi y fascista) investigaban, más bien, a los grupos sociales a los que despreciaban, de allí que Hitler hiciera conclusiones como que "Los protocolos de los sabios de Sión, tan detestados por los judíos, muestran, de una manera incomparable, hasta qué punto la existencia de ese pueblo está basada en una mentira ininterrumpida."(1). En su libro “Mi Lucha”, Hitler analiza las prácticas de los judíos y las desprecia profundamente, al punto de afirmar con certeza que aquel pueblo debe ser destruído. Así pues, el utilizar la situación como un ejemplo de etnocentrismo me genera una inquietud, ya que la “etnografía” que hacían estos grupos sociales no era de sí mismos, sino de los grupos sociales que consideraban inferiores y repugnantes ¿Acaso quiere esto decir que se trata de un etnocentrismo inverso?¿o el término puede referirse también a considerar errónea la cultura investigada a fin de centrarse en la propia?
Decidí no quedarme con la duda, y le pregunté a quien, sin duda, podría darme más de una respuesta. El omnisciente Google confirmó mi hipótesis con la mágica palabra “Xenocentrismo”, o etnocentrismo inverso. Resulta que existen varios tipos de etnocentrismo; el etnocentrismo racial, lingüístico, religioso e inverso. Éste último se caracteriza por, precisamente, lo que hizo Adolf Hitler al etnografiar al pueblo judío; el investigador considera que la cultura investigada es menos válida que el resto, y concluye incluso que ésta puede ser perjudicial para otras culturas (2). “Qué peligroso realizar una etnografía así”, concluí para mí misma.
A continuación, mis compañeros expondrían el concepto contrario al etnocentrismo, “el relativismo cultural entiende que una cultura no es superior a la otra”, se fundamenta en el respeto, infiero yo, en darse la oportunidad de apreciar genuinamente la realidad del otro, y pocas cosas hay tan preciosas como eso. Ahora bien ¿qué tan posible es? Si de algo tengo la certeza es de que siempre habrá un sesgo, tejido a partir de experiencias que nos son familiares y sensaciones agradables, por el cual llegaremos a considerar una cultura mejor que la otra. Además, sin duda debe existir por lo menos una cultura (como la nazi) que realmente sea negativa y perjudicial para otras. Para considerar que ninguna cultura es más positiva que otra, habría que suponer que la moral es completamente subjetiva, y no creo que sea así. Me podría extender con esto último, pero prefiero resumir esta idea que he estado formando al leer a C.S. Lewis en “Mere Christianity”, con un fragmento del libro que se refiere a la “Ley de la Naturaleza Humana”:
La otra razón es ésta: cuando pensáis en estas diferencias entre la moral de un pueblo y la de otro, ¿pensáis que la moral de un pueblo es mejor que la de otro? ¿Algunos de los cambios han sido mejoras? Si no, naturalmente, no podría haber habido ningún progreso moral. El progreso no sólo significa cambiar, sino cambiar para mejor. Si ningún conjunto de ideas morales fuera más verdadero o mejor que otro, no tendría sentido preferir la moral civilizada a la moral salvaje, o la moral cristiana a la moral nazi. De hecho, por supuesto, todos creemos que algunas morales son mejores que otras. Creemos que algunas de las personas que intentaron cambiar las ideas morales de su época eran lo que llamamos reformadores o pioneros, personas que comprendían la moralidad mejor que sus vecinos. Pues bien. En el momento en que decís que un conjunto de ideas morales puede ser mejor que otro estáis, de hecho, midiendo a ambos por una norma; estáis diciendo que uno de ellos se ajusta más a esa norma que el otro. Pero la norma que mide dos cosas es diferente de esas dos cosas. Estáis, de hecho, comparando a ambos con una Moral Auténtica, admitiendo que existe algo como el auténtico bien, independientemente de lo que piense la gente, y que las ideas de algunas personas se acercan más a ese auténtico bien que otras. O pongámoslo de esta manera: si vuestras ideas morales pueden ser más verdaderas, y las de los nazis menos verdaderas, debe de haber algo —alguna Moral Auténtica—, que haga que las primeras sean verdad. (3)
Este fragmento resume un poco la idea que permanece en mi mente al tratar el relativismo cultural, y es que sí, considero supremamente importante el comprender que tengo un sesgo que quitar para poder comprender la realidad del otro, dejarme sorprender y darle tanto valor a su cultura como a la mía. Creo en que sí es necesario estar genuinamente interesado en conocer y entender el punto de vista ajeno y su comprensión de la realidad, pues solo así es posible empatizar y respetar desde la sintonía. Sin embargo, también creo que existen límites morales que sería irresponsable ignorar bajo la excusa que ofrece el relativismo cultural.
Para cerrar el gran paréntesis de mi análisis crítico en torno a esos dos grandes temas, quiero mencionar que me llamó bastante la atención el concepto del “portero” en la investigación etnográfica como aquel embajador que abre las puertas a los investigadores para que estos puedan encontrarse con el grupo social seleccionado. Teniendo en cuenta que la etnografía está hecha de encuentros, el rol de este personaje es fundamental para el estudio. Mis compañeros hablaron de cuán importantes son la participación y el registro en la etnografía, pues, al ser un estudio descriptivo, es sumamente importante registrar los sucesos para su posterior análisis. “Conocer es describir, y describir es siempre estar atentos” dijeron mis compañeros citando a Tim Ingold, esa frase me hizo confirmar lo que dirían a continuación, que la labor etnográfica es una profesión y una forma de hacer las cosas, pero también es un arte. El arte de agudizar los sentidos y desacomodarse los zapatos propios para poder conocer la realidad del otro lo más profundo posible y llegar a comprenderlo,qué arte tan noble.
Ahora bien, un arte tan íntimo exige la responsabilidad ética del investigador, así que, por supuesto, nos dieron a conocer las consideraciones que hay que tener en cuenta al realizar una etnografía, como el consentimiento informado, la confidencialidad, el respeto por la autonomía y cultura, la no maleficencia, la revisión ética, la transparencia y la honestidad. A continuación, hablamos un poco de los estudios narrativos y el profesor nos mostró la etnografía que realizaron dos de sus estudiantes unos cuantos semestres atrás.
Contemplamos, en la etnografía, las prácticas, creencias y personas de un cementerio histórico en Bogotá. Fue interesante ver cómo se mezclaban el sincretismo religioso con el dolor, la memoria y los agüeros. Me pareció ver una imágen de gran parte de la cultura colombiana plasmada en ese lugar. Una vez terminamos de leer la etnografía, el profesor nos pidió investigar sobre la palabra “Yolocaust” en nuestro buscador. Imágenes lamentables aparecieron en mi pantalla, mostraban personas posando alegremente sobre cadáveres y masacres. Se trataba de la crítica que Shanak Shapira, el autor de las fotos, hacía ante las personas que, en un acto de inconsciencia, se tomaban fotos alegres para subir a sus redes sociales en los lugares en los que sucedió el holocausto. Hablamos entonces acerca de lo detestable e irrespetuoso que es ser insensible al dolor causado por el pasado histórico del lugar al que vamos.
Continuó luego el segundo grupo de exposición, mis compañeros hablaron de la etnografía virtual, no explicaron que utiliza las técnicas de investigación etnográfica pero en entornos virtuales, utiliza datos como screenshots, video, chat y datos de usuario y comportamiento en la web. El sueño me estaba venciendo, pero recuerdo bien el ejemplo que utilizaron de la etnografía virtual que realizó Cambridge Anallitica con fines no éticos. Mencionaron cómo los elementos tecnológicos han cambiado las prácticas en la sociedad y aclararon que, aún así, el investigador seguía siendo la herramienta principal.
Mis compañeros abordaron luego un concepto nuevo: La Netnografía. Y hablaron acerca de sus diferencias con la etnografía virtual. Resulta ser que la intención tras realizar una Netnografía suele ser el estudio de mercado, y está más inclinada a la precisión que la etnografía virtual, pues esta última trata de integrar la realidad física con la virtual y ver cómo se relacionan las personas en lugar de cómo interactúan en internet. Vimos varios ejemplos y un video de Robert Kozinets, el que dio vida al concepto de netnografía. Al final, hicimos una actividad en la cual planteamos varios ejemplos de netnografía y etnografía virtual. Tenía un poco de sueño y hambre, pues no había alcanzado a desayunar, pero, aunque no alcanzamos a exponer nuestro ejemplo, el profesor rifó el último premio y Lorena y yo nos lo ganamos. Terminé desayunando unos deliciosos rollos de canela.
Como tarea de la clase, quedó utilizar los conceptos que aprendimos y ver la película “Avatar” para responder una serie de preguntas que nos planteó el profesor y que a continuación responderé una a una:
1. ¿En qué momento de la película se hacen evidentes la etnografía y la observación participante?, ¿por qué y para qué cree usted que se usan estas herramientas y qué consecuencias traen dentro de la historia que se desarrolla en la película?. (describa)
El estudio etnográfico comienza desde el momento en que el grupo de científicos decide analizar la cultura de los na’vi, su entorno y características biológicas. Ahora bien, aunque la investigación parte de una primera lectura objetiva que realizan los científicos, las conclusiones sacadas de esta investigación por parte de la milicia son completamente erradas y hostiles, pues vemos que el coronel llega incluso a afirmar que los na’vi son un pueblo violento que debe ser destruído y que el entorno en el que viven es hostil, dando un muy mal primer paso hacia la investigación etnográfica, pues ignora múltiples de las consideraciones éticas ligadas al método de estudio, empezando por la transparencia y el respeto por la cultura.
Tras este desagradable inicio, la investigación participante se empieza a hacer presente en el momento en que el protagonista, literalmente, se pone en la piel de un na’vi para vivir entre ellos y conocer su cultura (eso sí, con fines antiéticos, por ahora). Jake empieza explorando el entorno, podemos contemplar su capacidad de asombro ante los maravillosos nuevos paisajes y criaturas. Al conocer a Neytiri, empieza el grueso del trabajo de campo del protagonista, quien descubre junto con ella cómo funciona el ambiente espiritual y el entorno que los rodea. “Mi hija te enseñará nuestras costumbres y veremos si tu locura se puede curar” fue la frase que dio rienda suelta a la investigación participante de Jake, quien se involucró por completo en las prácticas de la cultura de los na’vi, aprendiendo a ser uno más de ellos. Algo a destacar en este punto de la investigación del infiltrado es la forma en la que se muestra claramente la importancia del registro; los científicos piden a Jake llevar, a lo largo de la película, una bitácora en forma de video en la que describe todo lo que vivió en su experiencia con los na’vi, “entre más fresco, mejor”, le indica la científica, haciendo evidente la relevancia que tiene el diario de campo en toda investigación etnográfica.
2. ¿Cómo se evidencia el término “Relativismo cultural” en la película?
Jack, a pesar de estar inicialmente involucrado en un estudio xenocentrista, termina por reconocer el relativismo cultural al asumir que la cultura de los na’vi es tan válida como la humana. Tanto así, que termina por intentar ser embajador entre ambas y preferir adoptar finalmente la cultura na’vi como propia para siempre al transferir su consciencia de forma permanente en su Avatar.
3. Mencione diálogos o apartados de la película en los cuales se manifieste el etnocentrismo.
La película presenta, curiosamente, el tipo de etnocentrismo que describí en esta bitácora; el xenocentrismo o etnocentrismo inverso. La milicia desprecia la cultura investigada, la considera inferior y perjudicial para el grupo social humano y, así como Hitler, considera que debe ser eliminada. Incluso desde un inicio, antes de que se manifestara hostilidad para con la cultura na’vi, el coronel de la milicia ya utilizaba frases que hacían evidente su comportamiento xenocentrista; “cada ser que está ahí querrá devorarlos”, dijo refiriéndose a Pandora, lugar que, por cierto, tiene una perfecta armonía y conexión con los elementos de su ecosistema. “Preferirían descansar en el infierno” afirma el hombre, sugiriendo que el espacio a explorar es insufrible y su gente despreciable, sin embargo, la frase que hace más evidente la crudeza del pensamiento de la milicia es aquella en la que el coronel habla directamente del pueblo; “allí habitan humanoides llamados na’vi, deben asesinarlos”. El desprecio es más que claro, y el rostro del coronel parece transfigurarse en el de Adolf Hitler para luego establecer un mortal conflicto armado con el pueblo aborígen de Pandora.
4. ¿Qué elementos éticos son imprescindibles a la hora de hacer un trabajo etnográfico?
En la película, son rotos e ignorados múltiples elementos éticos, el principal es la transparencia, pues las intenciones de Jake al iniciar el estudio etnográfico de los na’vi no son las de empatizar con la cultura y comprenderla, pues (aunque lo termina haciendo) su propósito es ganar la confianza del pueblo a fin de obtener información que les permita a los humanos acceder al mineral que necesitan como recurso energético (el Unobtanium). Por otro lado, el respeto por la autonomía y la cultura del pueblo estudiado dejan de existir desde el inicio con el punto de vista xenocentrista del coronel, además la ausencia de este respeto termina por manifestarse brutalmente junto con la violación del principio de no maleficencia en la guerra que establecen los humanos con el pueblo na’vi destruyendo egoístamente su preciado árbol a fin de obtener las reservas de Unobtanium.
5. ¿Con qué momento de la historia universal y contemporánea se puede comparar la película Avatar. Explique ¿por qué?
Respecto a la historia universal, la película hace una clara alusión a la época de la colonia, en la que pueblos con mayor capacidad militar, ínfulas de superioridad cultural y deseo por obtener recursos minerales, conquistaron el territorio de los pueblos indígenas y esclavizaron a sus habitantes, imponiendo su propia cultura y tildando de salvaje a la ajena. Ahora bien, respecto a la historia contemporánea, la semejanza más evidente (que ya he mencionado múltiples veces en esta bitácora) se puede establecer con la escencia del régimen Nazi; esto debido a que, así como Hitler hacía estudios etnográficos de los judíos para hacer evidente su repudio hacia ellos y sustentar su deseo de destruírlos, la etnografía que realiza Jake se presta precisamente para destruír al pueblo estudiado, y el desprecio de la milicia por los na’vi es evidencia del pensamiento que se esconde tras la misma. Sin embargo, cabe aclarar que el colonialismo sigue vivo hoy en día en forma de neo-colonialismo y se ha hecho evidente en la explotación de recursos que tienden a hacer naciones con mayor capacidad tecnológica y económica sobre naciones cuya condición menos privilegiada las hace someterse a dicha explotación (es el caso de la influencia de Estados Unidos sobre América Latina).
6. La película plantea una dicotomía entre el ver/abstraer y el tocar/experimentar, partiendo de esta premisa, ¿Cuál cree usted que debe ser la actitud y la aptitud del estudiante de la Universidad a la hora de hacer un trabajo investigativo en una comunidad?.
El primer factor esencial es la capacidad de asombro y la sensibilidad, el estudiante que quiera asumir el rol de investigador debe poder observar su entorno con cautela y ser capaz de describir los acontecimientos que lo rodean, interpretar la información que recibe para poder transmitirla luego. Su disposición debe ser empática ante el grupo social estudiado y debe poder asumir una posición humilde que le permita aprender de lo que experimenta en su nuevo entorno, debe estar dispuesto a involucrarse con el pueblo que es su objeto de estudio para entender de primera mano su cultura. Así como Jack con Neytiri, debe poder aprender de las personas y mantener los ojos bien abiertos para aprender de lo que le rodea.
Referencias
Hitler, A. (1925). Mein Kampf..
Rodriguez, A. (2020, April 23). Etnocentrismo: historia, características, tipos, ejemplos. Lifeder. Retrieved February 17, 2024, from https://www.lifeder.com/etnocentrismo/
Lewis, C.S. (1952). Pardon, ich bin Christ: Neu übersetzt zum 50. Todestag von C. S. Lewis. 'fontis.
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